Tablero ArmanexT
Actualidad económica y bursátil
ÍNDICE ARMANEXT
NUEVAS INCORPORACIONES ABRIL 2026
ÚLTIMAS INCORPORACIONES A LOS MERCADOS
Durante el mes de abril no se registraron nuevas incorporaciones en los mercados monitorizados.
Pelagic Credit
- 09/03/2026
- Chipre | Euronext Growth Oslo
- Sector: Finanzas / Arrendamiento Naval
- Ficha de mercado
Bimmart Investment SOCIMI
- 10/03/2026
- España | Euronext Access París
- Sector: Inmobiliario - SOCIMI Residencial
- Ficha de mercado
Capital Tankers Corp.
- 17/03/2026
- Islas Marshall / Grecia | Euronext Growth Oslo
- Sector: Transporte Marítimo - Tankers Crudo
- Ficha de mercado
Jacktel AS
- 25/03/2026
- Noruega | Euronext Growth Oslo
- Sector: Offshore / Acomodación Marina
- Ficha de mercado
Halo Minerals PLC
- 30/03/2026
- Reino Unido | LSE AIM Londres
- Sector: Minería - Minerales Críticos (Cobre)
- Ficha de mercado
IEVA Group
- 31/03/2026
- Francia | Euronext Growth París
- Sector: Belleza & Wellness / Tech
- Ficha de mercado
Mediterranean REIT SOCIMI
- 31/03/2026
- España | Euronext Access París
- Sector: Inmobiliario - SOCIMI / REIT Diversificado
- Ficha de mercado
Gabler Group AG
- 09/03/2026
- Alemania | Deutsche Börse Scale Fráncfort
- Sector: Tecnología Submarina / Defensa
- Ficha de mercado
COMENTARIO MENSUAL
Análisis de la Situación Macroeconómica & del Mercado Bursátil
Prof. Juan E. Iranzo
Director de Inteligencia Económica
Amplia experiencia docente e Investigadora en el ámbito de la economía mundial y española, ocupando cargos de responsabilidad en diversas instituciones y en Consejos de Administración de numerosas empresas. Catedrático en Economía Aplicada.
La incertidumbre en los mercados financieros podría intensificarse con la aparición de un nuevo “cisne negro”: una potencial crisis de la deuda japonesa. Este escenario agravaría la situación del mercado internacional de bonos, que ya es el más penalizado desde el inicio de la guerra de Irán, debido a un exceso de oferta de “papel” frente a la demanda, lo que ha hundido los precios y elevado con fuerza las rentabilidades.
En efecto, desde finales de 2025, la rentabilidad de los bonos soberanos japoneses ha superado los máximos alcanzados en 1997. En concreto, el bono a diez años se sitúa cerca del 2,5%, frente al -0,011% en 2020 o el 0,994% en 2024, como consecuencia del aumento de los tipos de interés derivado de las presiones inflacionistas y de la política monetaria del Banco de Japón. Este movimiento ha provocado importantes pérdidas en las carteras históricas.
A mediados de abril, el bono japonés a diez años alcanzó puntualmente una rentabilidad del 2,49% por las tensiones inflacionistas, cerrando el mes en el 2,469%. Este nivel supone un máximo no visto en casi treinta años y representa, para el inversor japonés, una oportunidad excepcional dentro de su propio mercado, sin riesgo de divisa, algo inusual en varias generaciones.
Este hecho es relevante porque los inversores japoneses han estado tradicionalmente incentivados a invertir en el extranjero ante la baja rentabilidad doméstica. El nuevo entorno de tipos podría hacer más atractivos los activos nacionales, provocando una repatriación de capitales y, en consecuencia, un impacto negativo en otros mercados, como el europeo o el estadounidense. Asimismo, podría deshacerse parte de las operaciones de carry trade utilizadas para financiar inversiones aprovechando diferenciales de tipos de interés.
Japón presenta una elevada dependencia del petróleo de Oriente Medio, superior incluso a la europea. Según estimaciones de Bloomberg, alrededor del 90% del petróleo importado por el país procede del Golfo Pérsico. Esto incrementa el coste de sus importaciones y debilita su moneda frente al dólar. De hecho, el tipo de cambio se sitúa en torno a 160 yenes por dólar, nivel que históricamente ha provocado intervenciones del Banco de Japón para evitar una depreciación excesiva de la divisa o un aumento descontrolado de las rentabilidades.
El mercado descuenta la posibilidad de una nueva subida de tipos por parte del Banco de Japón en 2026, previsiblemente en la reunión de septiembre.
En términos generales, la deuda japonesa ha mostrado una fuerte aversión al riesgo, en línea con los mercados europeos y estadounidenses desde el inicio de las tensiones en el estrecho de Ormuz. Las ventas se han impuesto en la mayoría de los tramos de la curva, elevando las rentabilidades en el mercado secundario. En lo que va de año, el bono japonés a diez años ha incrementado su rentabilidad en 35 puntos básicos, frente a casi 20 puntos básicos del bund alemán y 10 puntos básicos del bono estadounidense equivalente. Es decir, la presión vendedora ha sido significativamente mayor en Japón desde comienzos de 2026.
En los tramos de mayor duración se observa una dinámica similar, que ha sido parcialmente aprovechada por el mercado. Para evitar una caída excesiva de los precios, el Banco de Japón ha reducido el volumen de emisión en la parte larga de la curva, medida que entró en vigor a finales del mes pasado. Esto ha generado una demanda superior a la habitual en recientes subastas de bonos a 20 años, en niveles no vistos desde 2019, con el menor volumen emitido en ese plazo desde 2023. En este contexto, y ante una posible restricción de la oferta y unos rendimientos atractivos, pueden surgir oportunidades en el extremo largo de la curva japonesa.
No obstante, el interés puntual en determinados vencimientos no es suficiente para revertir la tendencia general de la curva de deuda japonesa.
Actualmente, los conflictos geopolíticos constituyen la principal preocupación de los mercados, por delante de la inflación. El aumento de las rentabilidades de los bonos —como en el caso de la deuda japonesa en máximos de tres décadas— queda, por tanto, en un segundo plano relativo.
Adicionalmente, emerge otro riesgo relevante para los inversores: el crédito privado como posible “riesgo de cola”. Las gestoras de crédito privado han experimentado caídas significativas en sus valoraciones. La cuestión es si estos problemas pueden derivar en un impacto sistémico, similar al provocado por la quiebra de Lehman Brothers.
El dólar, salvo episodios puntuales, se ha mantenido fuerte y estable en torno a 1,17 euros por dólar. Por su parte, el precio del oro ha mostrado una elevada volatilidad, aunque siempre por debajo de los 5.000 dólares por onza, cerrando el mes cerca de los 4.700 dólares.
El comportamiento de las principales bolsas ha sido volátil y estrechamente vinculado a la evolución del precio del petróleo y a las expectativas sobre la resolución del conflicto. En todo caso, han mostrado una notable fortaleza: las subidas ante noticias positivas han superado las caídas provocadas por las negativas, manteniéndose sólidos los niveles de soporte.
En los últimos días del mes, las bolsas se han mantenido prácticamente planas, a la espera de novedades sobre la resolución del conflicto. No parece probable que este se prolongue más allá del verano, especialmente en lo relativo al cierre del estrecho de Ormuz, ya que, en caso contrario, los mercados lo valorarían muy negativamente. No obstante, los resultados empresariales y el exceso de liquidez no apuntan, por el momento, a un ajuste brusco de las bolsas internacionales.
El Fondo Monetario Internacional ha publicado sus últimas previsiones en el informe Perspectivas Económicas Mundiales, en las que ya incorpora el impacto potencial de la guerra de Irán sobre el crecimiento y la inflación. Resulta evidente que la prolongación del conflicto en Oriente Medio tendrá un efecto negativo sobre la economía global.
El FMI ha rebajado su previsión de crecimiento mundial para este año al 3,1%, dos décimas menos que en su estimación anterior, como consecuencia del conflicto. Además, advierte de que, si este se prolonga, podría convertirse en “la mayor crisis energética de la era moderna”, con un impacto especialmente severo en los mercados emergentes. Para Estados Unidos, el crecimiento del PIB este año se situaría en el 2,1%.
En cuanto a la zona euro, el FMI prevé una desaceleración del crecimiento, pasando del 1,4% en 2025 al 1,1% este año. Las previsiones se revisan a la baja en todos los países del bloque, con ajustes de entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales.
España, pese al “freno” derivado de la guerra de Irán, seguirá siendo la economía avanzada que más crezca este año, con un 2,1%, impulsada por el aumento de la población y el incremento del gasto público. No obstante, los débiles datos de empleo del primer trimestre, según la EPA, evidencian una clara desaceleración del sistema productivo. En efecto, entre enero y marzo se perdieron 170.300 empleos respecto al trimestre anterior, el peor dato desde 2014 —excluyendo el periodo de la pandemia—, y la tasa de paro se elevó al 10,8%, la más alta de la Unión Europea.
Alemania será una de las economías más afectadas entre las grandes, con un crecimiento limitado al 0,8%. Italia y Francia también registran revisiones a la baja del 0,1% y 0,2%, respectivamente, lo que situaría el crecimiento en el 0,5% para Italia y el 0,9% para Francia.
Los economistas del FMI señalan que el crecimiento “mejor de lo esperado” previsto a finales de 2025 “cede ante el impacto del conflicto de Oriente Medio con el paso del tiempo”. Este factor se suma a los problemas estructurales que ya arrastra Europa. En particular, el FMI destaca que la guerra en Ucrania sigue lastrando la industria manufacturera, a lo que se añade la presión derivada de la apreciación real del euro frente a monedas de países competidores.
El FMI ha revisado al alza en un punto la inflación prevista para España este año, situándola en el 3% al cierre del ejercicio. Esta previsión resulta incluso optimista, ya que en marzo la inflación se situó en el 3,4%, lo que representa la mayor revisión entre las economías desarrolladas.
En general, el “shock” petrolero derivado de la guerra de Irán provocará un aumento significativo de la inflación en los principales países europeos. En Alemania, la previsión ha pasado del 1,9% en octubre de 2025 al 2,7% en abril. En Francia, se ha revisado desde el 1,5% estimado a finales del año pasado hasta el 2,6%.
En consecuencia, la inflación de la zona euro también ha sido revisada al alza, pasando del 1,9% en octubre de 2025 al 2,6% en abril, lo que elimina las expectativas de bajadas de tipos de interés por parte del BCE. Además, los expertos del FMI anticipan que el banco central comenzará a subir los tipos de interés de forma gradual a lo largo de 2026, hasta alcanzar los 50 puntos básicos al cierre del ejercicio.
Para 2027, el FMI prevé una moderación de la inflación, aunque en España se situaría en el 2,3%, todavía por encima del objetivo del BCE.
La directora gerente del FMI ha instado a los bancos centrales a estar preparados para subir los tipos de interés “si las expectativas de inflación amenazan con desanclarse y desencadenar una espiral inflacionista”.
A pesar de la tesis del Gobierno de que España es menos dependiente de los combustibles fósiles que otros países como Alemania, el shock de precios afectará con mayor intensidad debido a la elevada dependencia externa de los hidrocarburos.
El FMI advierte de que un conflicto prolongado en Oriente Medio podría traducirse en “precios energéticos elevados durante bastante tiempo”, lo que generaría efectos de segunda ronda o una espiral inflacionista en salarios e inflación subyacente. Además, España ya partía de un nivel de inflación superior al de la mayoría de economías de la OCDE.
A ello se suma que la economía española presenta una demanda interna más robusta, impulsada por el crecimiento de la población, el consumo y las buenas perspectivas del turismo —favorecido por el desvío de flujos desde zonas en conflicto—, lo que podría acelerar la transmisión del encarecimiento del crudo y del gas a los precios finales.
El FMI destaca que el repunte global del petróleo y la persistencia de la inflación en servicios “están afectando de forma desigual a las economías avanzadas”, siendo más intensos en aquellas con una demanda interna más fuerte, como es el caso de España.
Ya en marzo se observó este repunte de precios. Según los datos confirmados por el INE, la inflación aumentó un 1,1% respecto a febrero, situándose en el 3,4% interanual, impulsada por el encarecimiento de los carburantes. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, creció un 0,2%, hasta el 2,9%, lo que confirma que tanto la cesta de la compra como los combustibles están especialmente expuestos a las tensiones geopolíticas.
Si el estrecho de Ormuz se reabre en el mes de mayo, el impacto negativo del conflicto sobre el crecimiento y la inflación a nivel global sería moderado. En caso contrario, si el conflicto se prolonga, algunas zonas, como la Unión Monetaria, podrían enfrentarse a un escenario de estanflación moderada.
DATOS EN DIRECTO
Seguimiento en vivo de las principales métricas
Divisas
Tipos
Energía
Metales
Mercado inmobiliario
Mercados
Mercados internacionales
Datos Macro UE
TABLEROS ECONÓMICOS
Consulte el histórico mensual de antiguas versiones
Tablero Económico Febrero 2026
Tablero Económico Enero 2026
Tablero Económico Diciembre 2025
Tablero Económico Noviembre 2025
Tablero Económico Octubre 2025
Tablero Económico Septiembre 2025
Tablero Macroeconómico Agosto 2025