“¿Puede mi empresa salir a Bolsa?”
“¿Qué necesito para cotizar en un mercado alternativo?”
“¿Es solo para grandes compañías o también para pymes?”
Estas búsquedas se repiten cada vez con más frecuencia. Y no es casualidad. En un contexto de tipos de interés cambiantes, financiación bancaria más selectiva y necesidad de crecimiento estructural, cada vez más empresarios se plantean acceder a los mercados de capitales.
Durante décadas, en España, la Bolsa se percibió como un territorio reservado a grandes corporaciones del IBEX. Sin embargo, la realidad es distinta. Existen mercados diseñados específicamente para pequeñas y medianas empresas que buscan crecer, profesionalizarse y diversificar su financiación.
La Guía de Incorporaciones de PYMES en Mercados Alternativos elaborada por ArmanexT subraya precisamente esta idea: cotizar no es un privilegio reservado a unos pocos, sino una herramienta estratégica accesible a empresas que cumplan determinados criterios de preparación y estructura.
Ahora bien, conviene dejar algo claro desde el principio:
Cotizar no es una operación puntual. Es una transformación empresarial.
Salir a un mercado alternativo implica asumir una nueva cultura corporativa basada en la transparencia, la rendición de cuentas y el gobierno corporativo. No es simplemente “poner acciones en venta”. Es institucionalizar la compañía.
Antes de hablar de mercados, procedimientos o formas de cotizar, hay que comprender qué significa realmente este paso.
¿Qué significa realmente cotizar en un mercado alternativo?
Cuando una empresa cotiza, sus acciones pasan a negociarse en un mercado organizado donde inversores pueden comprarlas y venderlas bajo reglas establecidas. En el caso de pymes y scaleups, ese entorno suele ser un Sistema Multilateral de Negociación (SMN), más flexible que los mercados regulados tradicionales, pero igualmente supervisado.
En España y Europa, los principales mercados alternativos para empresas en crecimiento son:
- BME Growth
- BME Scaleup
- Euronext Growth
- Euronext Access
- Portfolio Stock Exchange
Estos mercados permiten a empresas de menor tamaño acceder a capital con requisitos adaptados a su realidad. Pero la clave no está solo en la flexibilidad normativa. La clave está en el cambio estructural que supone para la compañía.
Cotizar es abrir la empresa al mercado
Al cotizar:
- Se amplía la base accionarial.
- Se establece un precio público para la compañía.
- Se asume una obligación de información periódica.
- Se institucionaliza el gobierno corporativo.
El precio de la acción deja de ser una valoración privada negociada entre socios y pasa a ser un reflejo público —imperfecto, pero constante— de cómo el mercado percibe el valor presente y futuro de la empresa.
Cotizar no es únicamente captar dinero
Este es uno de los errores más frecuentes. Muchos empresarios asocian la salida a Bolsa exclusivamente con la captación de capital. Sin embargo, como se explica en la Guía PYMES, la financiación es solo una de las ventajas.
Cotizar también implica:
- Profesionalizar procesos internos.
- Mejorar la reputación corporativa.
- Aumentar visibilidad ante clientes y proveedores.
- Facilitar operaciones corporativas futuras.
- Crear liquidez para socios actuales.
En otras palabras, la Bolsa no es solo una fuente de financiación. Es una plataforma de crecimiento.
¿En qué se diferencia un mercado alternativo de un mercado regulado?
Los mercados alternativos están diseñados para empresas que todavía no cumplen —o no necesitan cumplir— los estándares de capitalización, free float o histórico financiero exigidos por mercados principales.
Eso no significa ausencia de control. Significa adecuación.
- Requisitos de información adaptados.
- Estructura de costes más eficiente.
- Procedimientos de incorporación más proporcionados al tamaño de la empresa.
- Exigencia continua de transparencia y comunicación.
La Unión Europea ha impulsado activamente estos mercados como herramienta de crecimiento para el tejido empresarial, buscando reducir la excesiva dependencia bancaria de las pymes.
En este contexto, cotizar en un mercado alternativo no es una solución coyuntural. Es una estrategia estructural de acceso a capital.
¿Qué tipo de empresa puede salir a Bolsa?
Esta es probablemente la pregunta más importante:
¿Qué requisitos debe cumplir una empresa para cotizar?
La respuesta no es una cifra mágica de facturación. Es una combinación de madurez financiera, estructura societaria y visión estratégica.
1. Empresa con modelo de negocio probado
El mercado no financia promesas vacías. Financia modelos que ya funcionan y pueden escalar.
Una empresa preparada para cotizar suele tener:
- Producto o servicio validado.
- Ingresos recurrentes o predecibles.
- Mercado con recorrido de crecimiento.
- Ventaja competitiva clara.
- Estrategia definida a medio plazo.
No es imprescindible ser líder sectorial. Sí es imprescindible tener una narrativa coherente y respaldada por datos.
2. Estados financieros ordenados y auditados
En la práctica, la mayoría de mercados alternativos exigen:
- Uno o dos años de cuentas auditadas.
- Información financiera fiable.
- Control interno adecuado.
- Proyecciones razonadas.
Más allá del requisito formal, lo que el mercado analiza es:
- Capacidad de generación de caja.
- Sostenibilidad del endeudamiento.
- Estructura de costes.
- Márgenes operativos.
Una empresa con crecimiento acelerado pero desorden financiero encontrará dificultades.
3. Estructura accionarial clara
Antes de cotizar, es frecuente realizar un análisis profundo de:
- Pactos parasociales.
- Derechos de voto.
- Restricciones de transmisión.
- Conflictos potenciales entre socios.
Una salida a mercado expone cualquier desajuste interno. Por eso la fase de preparación es crítica.
4. Cultura de transparencia
No todas las empresas están preparadas culturalmente para cotizar.
Cotizar implica:
- Publicar información periódica.
- Comunicar hechos relevantes.
- Explicar desviaciones del plan de negocio.
- Aceptar escrutinio externo.
Empresas familiares muy cerradas, con estructuras informales, pueden necesitar un proceso previo de adaptación.
5. Ambición real de crecimiento
Quizá el factor más determinante.
Una empresa que cotiza debe tener claro:
- Para qué quiere el capital.
- Cómo lo va a utilizar.
- Qué hitos pretende alcanzar.
- Qué retorno espera generar para el accionista.
Si la salida a Bolsa no responde a un plan estratégico definido, el mercado lo penaliza.
Entonces, ¿mi empresa puede cotizar?
En términos generales, pueden cotizar:
- Pymes consolidadas.
- Scaleups en expansión.
- Empresas familiares que buscan institucionalización.
- Compañías que desean diversificar financiación.
- SOCIMI y vehículos especializados.
- Empresas tecnológicas, industriales, inmobiliarias o de servicios.
Lo relevante no es el sector. Es la preparación.
Como señala la Guía PYMES de ArmanexT, la incorporación a un mercado alternativo marca un antes y un después en la trayectoria de la empresa. Supone una nueva etapa donde el crecimiento deja de depender exclusivamente del balance interno y pasa a apoyarse en el mercado de capitales.
¿Cuáles son las ventajas de cotizar en Bolsa?
Cuando un empresario busca en internet “ventajas de salir a Bolsa” o “beneficios de cotizar en un mercado alternativo”, casi siempre está pensando en financiación. Y es lógico. Pero reducir la cotización a una mera ampliación de capital es quedarse en la superficie.
Cotizar es una herramienta estratégica que afecta a la estructura financiera, al posicionamiento competitivo y a la cultura interna de la empresa.
1. Acceso estructural a capital
La ventaja más evidente es la posibilidad de captar recursos propios sin depender exclusivamente de financiación bancaria.
En lugar de negociar crédito bilateral, la empresa accede a una base más amplia de inversores: institucionales, family offices, banca privada e inversores cualificados. Esto permite:
- Financiar expansión internacional.
- Ejecutar adquisiciones.
- Invertir en capacidad productiva.
- Reforzar balance.
- Reducir apalancamiento.
En mercados alternativos como BME Growth o Euronext Growth, la captación puede estructurarse de forma flexible y adaptada al tamaño de la empresa.
Además, una vez cotizada, la compañía puede realizar ampliaciones de capital sucesivas con mayor agilidad.
2. Diversificación de fuentes de financiación
Una empresa cotizada mejora su perfil ante entidades financieras. Paradójicamente, salir a Bolsa no elimina la banca; la fortalece.
La transparencia y la disciplina de reporting reducen la percepción de riesgo y facilitan:
- Mejores condiciones de crédito.
- Acceso a financiación sindicada.
- Emisiones de deuda.
- Refinanciaciones estructuradas.
El mercado de capitales no sustituye a la banca: la complementa.
3. Profesionalización y gobierno corporativo
Cotizar obliga a ordenar la casa. Y eso, bien entendido, es una ventaja.
La empresa debe:
- Formalizar consejos y comités.
- Implantar políticas internas.
- Mejorar controles financieros.
- Definir estrategia de forma documentada.
- Establecer calendarios de reporting.
La experiencia demuestra que muchas compañías mejoran su eficiencia operativa tras el proceso de preparación para cotizar, incluso antes de la admisión.
Como recoge la Guía PYMES de ArmanexT, la preparación previa ya supone un salto cualitativo en la gestión.
4. Visibilidad y reputación
La condición de empresa cotizada aporta:
- Mayor credibilidad frente a clientes.
- Mejor posicionamiento frente a proveedores.
- Capacidad de atraer talento.
- Reconocimiento institucional.
No es una cuestión estética. Es reputacional.
En sectores como el inmobiliario, tecnológico o industrial, la visibilidad pública facilita alianzas estratégicas y acceso a oportunidades que no están abiertas a empresas privadas opacas.
5. Liquidez parcial para accionistas
Muchos empresarios buscan también: “¿puedo vender parte de mi empresa sin perder el control?”
Cotizar permite:
- Dar entrada a nuevos socios.
- Permitir desinversiones parciales ordenadas.
- Crear un mercado secundario para acciones.
No implica necesariamente perder el control. Implica estructurarlo.
6. Moneda para adquisiciones
Las acciones cotizadas pueden utilizarse como medio de pago en operaciones corporativas.
En mercados como BME Scaleup o Portfolio Stock Exchange, muchas compañías han utilizado su condición cotizada para ejecutar integraciones, fusiones o adquisiciones estratégicas.
La cotización facilita el crecimiento inorgánico.
¿En qué mercado debería cotizar mi empresa?
Esta es una decisión estratégica. No existe un mercado “mejor” en abstracto; existe un mercado más adecuado a la situación concreta de la empresa.
Factores clave para elegir mercado
Al plantearse dónde cotizar, conviene analizar:
- Tamaño actual.
- Capitalización estimada.
- Nivel de free float previsto.
- Necesidad de captación inicial.
- Perfil del inversor objetivo.
- Estructura accionarial.
- Costes de incorporación y mantenimiento.
- Exigencias de reporting.
BME Growth
BME Growth está orientado a empresas en expansión con cierta estructura consolidada. Exige mayor difusión accionarial y un grado superior de formalización.
Suele ser adecuado para compañías con:
- Facturación relevante.
- Plan de crecimiento definido.
- Necesidad de captación significativa.
BME Scaleup
BME Scaleup presenta requisitos más flexibles. Es idóneo para empresas que desean institucionalizarse progresivamente o que tienen accionariado concentrado.
Resulta especialmente interesante para:
- Empresas familiares.
- SOCIMI con accionariado institucional.
- Compañías que no necesitan free float elevado inicial.
Euronext Growth y Euronext Access
Euronext Growth y Euronext Access permiten acceder a una plataforma paneuropea.
Son adecuados para empresas con vocación internacional, inversores fuera de España o estrategia de expansión europea.
Portfolio Stock Exchange
Portfolio Stock Exchange ofrece un modelo digitalizado con reducción de intermediación y eficiencia operativa.
Puede ser atractivo para compañías que buscan:
- Estructura ligera.
- Costes ajustados.
- Entorno tecnológico.
¿Qué formas hay de empezar a cotizar?
Una de las preguntas más relevantes —y menos comprendidas— es:
¿Cómo puede una empresa empezar a cotizar?
No todas las salidas a mercado implican una gran oferta pública. Existen distintas vías.
1. Listing técnico o listing directo
En esta modalidad, la empresa solicita la admisión a negociación sin realizar una captación pública significativa en el momento inicial.
Características:
- No necesariamente se emiten nuevas acciones.
- No se realiza una oferta pública masiva.
- Permite empezar a cotizar con accionariado existente.
- Puede servir como paso previo a ampliaciones futuras.
Es una opción adecuada cuando:
- No se necesita capital inmediato.
- Se busca institucionalizar la empresa.
- Se pretende crear liquidez progresiva.
- Se quiere utilizar la cotización como plataforma futura.
Muchos empresarios descubren que no es obligatorio realizar una gran OPV para empezar.
2. Colocación privada (Private Placement)
Consiste en realizar una ampliación de capital dirigida a inversores cualificados antes o simultáneamente a la admisión.
Características:
- Dirigida a inversores profesionales.
- Negociación directa.
- Proceso más controlado.
- Menor exposición mediática.
Es habitual en mercados alternativos. Permite captar capital sin necesidad de una oferta pública masiva.
3. Oferta Pública de Suscripción (OPS)
En este caso, la empresa emite nuevas acciones y las ofrece al mercado para captar fondos.
Características:
- Captación directa de capital.
- Mayor visibilidad.
- Mayor complejidad regulatoria.
Es más habitual cuando se busca una financiación significativa y difusión amplia.
4. Oferta Pública de Venta (OPV)
Aquí los accionistas existentes venden parte de sus acciones.
Características:
- No entra capital en la empresa.
- Permite liquidez a socios.
- Puede combinarse con OPS.
5. Combinación de fórmulas
En la práctica, muchas operaciones combinan:
- Listing técnico + ampliación posterior.
- Colocación privada + admisión.
- OPS + OPV simultánea.
La estructura adecuada depende del objetivo estratégico.
¿Cuál es la mejor forma de cotizar?
Depende de la situación de la empresa.
Si no necesita capital inmediato, el listing técnico puede ser suficiente.
Si busca financiación relevante, una colocación privada o una OPS será más adecuada.
Si existen socios que desean desinvertir parcialmente, puede contemplarse una OPV.
La clave no está en la fórmula, sino en la coherencia entre:
- Objetivo estratégico.
- Estructura accionarial.
- Necesidad financiera.
- Perfil de inversor.
¿Qué cambia dentro de la empresa al cotizar?
Una de las preguntas menos formuladas —y, sin embargo, más determinantes— es esta: ¿qué ocurre realmente dentro de la empresa cuando empieza a cotizar?
La mayoría de empresarios piensan en capital, en valoración o en notoriedad. Pero la transformación más profunda no es externa. Es interna.
Cotizar supone pasar de una lógica puramente privada a una lógica institucional. La empresa deja de rendir cuentas únicamente ante sus socios fundadores o su círculo cercano y pasa a hacerlo ante el mercado. Y el mercado exige método, disciplina y coherencia.
De empresa privada a empresa institucional
En una empresa no cotizada, muchas decisiones se toman de manera informal. La estrategia puede estar en la cabeza del fundador. La información financiera puede circular con flexibilidad. El consejo puede ser más consultivo que formal.
Al cotizar, ese modelo deja de ser suficiente.
Se formalizan calendarios.
Se institucionalizan los órganos de gobierno.
Se establecen procedimientos de control interno.
Se documentan decisiones estratégicas.
La comunicación deja de ser reactiva y pasa a ser estructurada. Cada hito relevante debe analizarse bajo el prisma de la información que debe ponerse a disposición del mercado.
Esto no es una carga burocrática sin sentido. Es una exigencia inherente a la condición de empresa cotizada.
Cultura de transparencia y previsibilidad
El mercado penaliza la improvisación. No tanto el error —que forma parte de la actividad empresarial— como la incoherencia.
Una empresa cotizada debe explicar:
- Desviaciones del plan de negocio.
- Cambios en la estrategia.
- Operaciones corporativas.
- Evolución de resultados.
- Riesgos relevantes.
La transparencia no consiste en contarlo todo. Consiste en contar lo relevante con rigor y a tiempo.
En ese sentido, la cotización obliga a desarrollar una cultura de previsibilidad. El mercado quiere entender hacia dónde va la compañía y cómo piensa llegar.
Profesionalización financiera
El área financiera adquiere un papel central.
No basta con cumplir con la contabilidad mercantil. Es necesario:
- Preparar información periódica.
- Elaborar informes intermedios.
- Mantener auditoría estructurada.
- Gestionar relación con inversores.
- Analizar permanentemente la estructura de capital.
Muchas empresas descubren que el proceso de preparación para cotizar ya supone una mejora sustancial en la calidad de su información financiera.
Relación permanente con el accionista
Una empresa cotizada tiene accionistas. Y los accionistas esperan comunicación.
Aquí no hablamos solo de juntas generales. Hablamos de una relación continua basada en confianza y consistencia. La gestión de relaciones con inversores deja de ser ocasional para convertirse en estructural.
En definitiva, cotizar no cambia el objeto social. Cambia la arquitectura interna de la compañía.
¿Cuáles son los pasos para salir a Bolsa?
Muchos empresarios formulan la pregunta en términos simples: “¿cómo salir a Bolsa paso a paso?”
La respuesta, como es lógico, no es trivial. El proceso exige planificación, coordinación y rigor técnico.
Según la Guía de Incorporaciones de PYMES en Mercados Alternativos, la incorporación a un mercado alternativo se estructura en tres grandes momentos: preparación, admisión y vida cotizada.
1. Diagnóstico y preparación
Este es el momento más importante y, paradójicamente, el más infravalorado.
Aquí se analiza:
- Situación societaria.
- Estructura accionarial.
- Pactos existentes.
- Estado financiero.
- Plan estratégico.
- Riesgos legales.
- Adecuación al mercado objetivo.
En esta fase puede ser necesario:
- Reordenar estructura societaria.
- Modificar estatutos.
- Formalizar órganos de gobierno.
- Auditar cuentas históricas.
- Ajustar políticas internas.
Muchas empresas descubren que este proceso previo es el verdadero examen de madurez.
2. Proceso de admisión
Una vez preparada la compañía, comienza la fase formal:
- Elaboración del Documento Informativo.
- Due diligence legal y financiera.
- Valoración de la empresa.
- Definición de la estructura de la operación (listing técnico, colocación privada, OPS, etc.).
- Coordinación con el mercado correspondiente.
El proceso exige precisión. No es una operación de marketing. Es un procedimiento regulado que debe cumplir estándares formales y sustantivos.
3. Inicio de cotización y vida posterior
La admisión es solo el inicio.
A partir de ese momento la empresa debe:
- Publicar información periódica.
- Comunicar hechos relevantes.
- Mantener cumplimiento normativo continuo.
- Gestionar expectativas del mercado.
- Preparar juntas generales.
- Mantener relación activa con inversores.
El toque de campana no es el final del camino. Es el comienzo de una nueva etapa.
La importancia de escoger un buen asesor registrado
Aquí conviene ser especialmente claro.
En los mercados alternativos, la figura del Asesor Registrado no es decorativa. Es estructural.
El asesor acompaña a la empresa en:
- La fase de diagnóstico.
- La preparación documental.
- La coordinación con el mercado.
- El cumplimiento continuo posterior.
Escoger mal asesor no es un detalle menor. Puede comprometer el proceso completo.
¿Qué debe aportar un asesor registrado?
Experiencia real en incorporaciones.
Conocimiento técnico del mercado elegido.
Capacidad de anticipar riesgos.
Visión estratégica, no solo formalista.
Acompañamiento continuo tras la admisión.
En este ámbito, la trayectoria es un activo.
ArmanexT se ha consolidado como uno de los asesores especializados en mercados alternativos europeos, con una experiencia acumulada en decenas de procesos de incorporación y un enfoque que combina diagnóstico estratégico, estructuración financiera y acompañamiento post-admisión.
Su posicionamiento no se basa únicamente en la tramitación técnica, sino en la comprensión de la lógica empresarial que hay detrás de cada operación.
No todas las empresas necesitan el mismo mercado. No todas deben optar por la misma fórmula de incorporación. No todas están preparadas en el mismo momento.
Un asesor serio no impulsa salidas prematuras. Las estructura cuando son coherentes.
Y esa diferencia es decisiva.
Cotizar no es un evento, es una decisión estratégica
Llegados a este punto, conviene volver a la pregunta inicial:
¿Está mi empresa lista para cotizar en Bolsa?
La respuesta rara vez es puramente técnica. Es estratégica.
Cotizar no es un gesto de notoriedad ni una operación cosmética. Es una declaración de intenciones. Supone aceptar que la empresa ha alcanzado un grado de madurez suficiente como para abrirse al mercado y someterse a una disciplina pública de información y gobierno corporativo.
Exige ambición, pero también humildad.
Exige crecimiento, pero también orden.
Exige visión, pero también método.
Las empresas que entienden la cotización como un instrumento de crecimiento sostenido —y no como un atajo financiero— son las que logran consolidarse.
En un entorno económico donde el acceso al capital es cada vez más determinante, los mercados alternativos ofrecen una vía realista para pymes y scaleups que desean dar un salto estructural.
La cuestión no es si su empresa puede cotizar.
La cuestión es si desea institucionalizarse, profesionalizarse y crecer bajo las reglas del mercado.
Si la respuesta es afirmativa, el siguiente paso no es salir a Bolsa de inmediato.
Es realizar un diagnóstico riguroso.
Porque en mercados de capitales, la preparación no es opcional. Es la diferencia entre una incorporación exitosa y una experiencia frustrada.

Guía para Pymes
ARMANEXT publica su guía para la incorporación de Pymes a los mercados alternativos.